La Dedicatoria.

– ¡Hola!

– ¡Hola! ¿Cómo estás?

– ¿Yo? Bien. Oye, supe que te está yendo súper bien con la novela. ¡Felicitaciones!

– Gracias. Las ventas hasta ahora han sido muy buenas. Ahora mismo vengo de vuelta de dar una entrevista sobre el libro en un programa de radio.

– Tengo una duda… Vi que el libro está dedicado a una Vanessa. ¿Es tu ex?

– Sí, es ella.

– ¿Y cómo terminaste dedicándole el libro a ella?

– Es que si no hubiera sido por ella, no habría sido capaz de escribirlo. Cuando estábamos juntos, yo siempre me quejaba de que en mi pega tenía que escribir puras huevadas por encargo, con temas impuestos por mi editor, y que no me dejaban plantear mis propios puntos de vista, que no tenía ninguna conexión emocional con mi trabajo. Ella me impulsaba a escribir algo que me interesara de verdad, algo que yo quisiera leer. Algo que fuera una verdadera expresión de mi personalidad, un reflejo de lo que hay dentro de mi mente. Yo no tenía la confianza suficiente para escribir una novela, pensaba que sería una pérdida de tiempo, que no tenía nada verdaderamente importante que decir y el resultado sería una pila de superficialidades autorreferentes, en el mejor de los casos. Ella, con paciencia e insistencia me hizo superar todas esas inseguridades. Finalmente me lancé a escribirla, y cuando mi determinación flaqueaba o me bloqueaba creativamente y me daba por abandonar el proyecto, ella me daba ánimo para que continuara escribiendo. Realmente le estoy muy agradecido por todo el apoyo que me dio entonces.

– Te molesta que te pregunte entonces… ¿Por qué terminaron?

– Ocurre que una vez que terminé la novela, le pasé la primera versión a Vanessa para que la leyera. Mientras la leía, se iba poniendo pálida y por momentos parecía que le costaba respirar. Parecía que no lo lograría, pero terminó de leerla entera. La leyó de una sola vez. Se quedó pensativa y silenciosa. Cuando le pregunté su opinión, sólo me dijo que la novela era “interesante”, y luego dijo que estaba cansada y que quería irse a acostar. Pasó algunos días lacónica y algo distanciada de mí, como si estuviera meditando sobre nuestra relación. Finalmente, me dijo que terminaba conmigo, porque no podía dormir en la misma cama con un hombre que había escrito una novela sobre un tipo que secuestra mujeres hermosas, les amputa los brazos, las piernas, la lengua y los ojos, y las usa para masturbarse.

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Una respuesta to “La Dedicatoria.”

  1. Enzo Nicolini Oyarce Says:

    Ja, bueno el cuentito. Simpático…

    Este blog está que arde…

    E.

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